Esta será la última vez que utilizo este infame eufemismo, que no tiene traducción posible al castellano y que no quiere decir otra cosa que tortura por simulación de ahogamiento. El término se lo sacó de la manga la administración Bush para evitar revelar la evidente connotación de abusos de los derechos humanos y la infracción de la legislación internacional que tiene el término simulación de ahogamiento o asfixia. La administración Bush es una campeona del eufemismo, con otras perlas como "rendition flights" (secuestros y traslados por avión), "enemy combatants" (para evitar el término prisionero de guerra que implica la aplicación de la Convención de Ginebra), "Guantánamo Bay detention camp" (por no llamarlo campo de concentración). En este caso, sin embargo, Amnistía Internacional ha destrozado algunos de estos eufemismos con imágenes, que es quizás la única forma en la que el público en general se pueda hacer una idea de lo que significa para un ser humano ser torturado. Dado que el presidente Bush utilizó su derecho de veto contra una enmienda de ley que prohibiría a la CIA el utilizar técnicas como esta, argumentando que es una técnica "mejorada y aceptable de interrogación", hay que hacer presión de alguna manera, y de momento la campaña de AI es un muy buen intento.
La panacea universal era un remedio que buscaban los antiguos alquimistas para curar todos los males. A pesar de la quimera que cualquier panacea representa, hoy aún se sigue pretendiendo aplicar remedios similares en ámbitos tan diversos como el económico, el político o el de la biotecnología.
miércoles, 23 de abril de 2008
"Waterboarding", un eufemismo atroz
Esta será la última vez que utilizo este infame eufemismo, que no tiene traducción posible al castellano y que no quiere decir otra cosa que tortura por simulación de ahogamiento. El término se lo sacó de la manga la administración Bush para evitar revelar la evidente connotación de abusos de los derechos humanos y la infracción de la legislación internacional que tiene el término simulación de ahogamiento o asfixia. La administración Bush es una campeona del eufemismo, con otras perlas como "rendition flights" (secuestros y traslados por avión), "enemy combatants" (para evitar el término prisionero de guerra que implica la aplicación de la Convención de Ginebra), "Guantánamo Bay detention camp" (por no llamarlo campo de concentración). En este caso, sin embargo, Amnistía Internacional ha destrozado algunos de estos eufemismos con imágenes, que es quizás la única forma en la que el público en general se pueda hacer una idea de lo que significa para un ser humano ser torturado. Dado que el presidente Bush utilizó su derecho de veto contra una enmienda de ley que prohibiría a la CIA el utilizar técnicas como esta, argumentando que es una técnica "mejorada y aceptable de interrogación", hay que hacer presión de alguna manera, y de momento la campaña de AI es un muy buen intento.
sábado, 19 de abril de 2008
La problemáica de la crítica a la globalización

Uno de los problemas que observo en los movimientos críticos con el modelo de globalización que impera en nuestros días es que muy a menudo no parece estar claro si lo que se quiere es rechazarlo completamente, lo que se parece desear desde ciertos sectores del movimiento antiglobalización, o si bien se pretende reconvertir su potencial en una fuerza transformadora que cree menos desigualdad mundial y que signifique una mejora de las condiciones de vida a todos los niveles sociales, básicamente lo que pretende el movimiento pro justicia global. Es principalmente hacia algunos sectores del movimiento antiglobalización a los que va dirigida esta entrada, ya que creo que el etiquetado de los movimientos tiene su importancia y no me parece que permanecer en el limbo ideológico le haga ningún favor la causa de la justicia global.
Además, existe una tendencia de los medios de comunicación dominantes a retratar en general de una manera bastante simplista (como suele ocurrir con muchas otras problemáticas) las dos caras del debate; o bien se es pro o antiglobalización, sin que se llegue a reflejar las muchas visiones y discrepancias que hay en ambos lados del debate. Esta postura tomada por los grandes medios de comunicación no hace más que agravar y reforzar la tendencia simplificadora de crear una ilusión en los individuos que bien se definen como pro o anti, sin entrar en los importantes matices que definen el debate.
Los términos y etiquetas que se utilizan para definir causas tienen una gran importancia, ya que tienen un impacto directo en la percepción que de ellas nos hacemos, especialmente aquellos que toman interés en la problemática. El hecho de que del movimiento antiglobalización haya surgido una corriente que se denomina altermundista (en Francia, España y otros países mediterráneos) o pro-justicia global (en el mundo anglosajón) denota que el término antiglobalización tiene connotaciones imprecisas y negativas. Dentro del llamado movimiento antiglobalización podemos encontrar a individuos y grupos muy dispares que pueden coincidir más o menos en sus pretensiones, pero que a veces reflejan intereses contrapuestos.
Así, en el saco antiglobalización tenemos desde anarquistas, comunistas, socialistas, socialdemócratas, ecologistas, feministas y defensores de los derechos indígenas, hasta (ultra) nacionalistas, proteccionistas, relativistas o partidarios de la autarquía económica. No todos los intereses e ideales de estos grupos coinciden, y de hecho en algunos casos se oponen claramente, pero a pesar de ello, muchos de ellos se unieron durante la primera gran protesta contra la globalización en Seattle, Washington el 30 de noviembre de 1999. La cumbre que organizó la Organización Mundial del Comercio (OMC) fue completamente perturbada. La OMC decidió suspender la inauguración y comenzar precariamente las deliberaciones, Seattle se volvió un completo caos, y la violencia en las calles se descontroló hasta el punto de que las autoridades locales declararon el estado de emergencia y el toque de queda.
Esta heterogeneidad tan abrumadora del movimiento crítico de la globalización neoliberal ha sido y sigue siendo uno de sus puntos débiles. No parece haber un acuerdo en si se rechaza la globalización o se quiere otra. Es aquí donde cada individuo ha de hacer, en mi opinión, un esfuerzo por aclarar su posición. Sobre todo pienso que hay que presionar a los medios de comunicación dominantes para que dejen de retratar a los críticos de la globalización como lo han venido haciendo hasta ahora, por ejemplo escribiendo cartas de protesta a los editores. Sobre todo hay que buscar información en los medios alternativos en los que se pueden encontrar opiniones menos tergiversadas. Si se percibe que hay movimientos que piden una globalización alternativa se abre una vía de acción que no sea la mera manifestación radical y violenta sin objetivos claros.
¿Rechazamos la globalización en cualquier forma que se nos presente?, como es el caso de los partidarios de la autarquía económica y de los (ultra) proteccionistas, que pretenden que una nación debe ser capaz de abastecerse a sí misma y cubrir todas sus necesidades con un mínimo de intercambios comerciales con el exterior y rechazando los capitales extranjeros. ¿La rechazamos porque en el fondo todo son embustes burgueses que impiden el desarrollo de la conciencia revolucionaria de la clase obrera?, como proponen los comunistas ortodoxos.
La globalización puede sin embargo jugar un papel muy importante en el desarrollo de las sociedades y economías de los países más pobres. Sin embargo, la globalización neoliberal basada en la teoría económica del goteo, lo que viene a significar que lo que es bueno para los negocios y los ricos es bueno para el resto de la población, crea cada vez más desigualdad tanto entre países como dentro de cada país. El economista John Kenneth Galbraith decía que esta teoría ya se conocía en los EE.UU con el nombre de "teoría del caballo y el gorrión", que viene a significar que si se alimenta al caballo con las suficientes cantidades de avena, una parte de esta llegará al gorrión tras pasar por el sistema digestivo del caballo.
En resumidas cuentas, o ponemos al caballo y al gorrión a dieta y a trabajar por la patria, el partido, o el líder supremo, o intentamos que el granjero tenga consideración por ambos e intente que tanto el caballo como el gorrión cooperen y piensen más allá de sus propios intereses. Entre tanto deberíamos tener claro donde nos encontramos en este importante debate sobre la crítica a la globalización neoliberal.
viernes, 11 de abril de 2008
Conocimiento y vida, ¿patentados o como bienes comunes?
El Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC o TRIPS en inglés), como parte del entramado legal de la Organización Mundial de Comercio (OMC), ha dado una vuelta de tuerca más al ya maltrecho estado de la condición libre del conocimiento humano. No es que los derechos de propiedad intelectual sean un error por sí mismos, existen ventajas e incentivos para la creación y la investigación que tienen claros beneficios para artistas y académicos por ejemplo. Sin embargo, existen áreas donde los derechos de la propiedad intelectual, tal y como se recogen en el ADPIC, suponen una amenaza muy clara y grave para el conocimiento e incluso para numerosas formas de vida. La razón es simple, el ADPIC ha supuesto un triunfo para los intereses corporativos en los EE.UU. y Europa, es decir, ha primado como prioridad absoluta el aumentar los beneficios de accionistas y directivos por encima de todo y todos. Los peor parados, como suele suceder casi siempre, son los países en vías de desarrollo y la inmensa mayoría de la población mundial que no puede permitirse los lujos de los que habitan los países industrializados, aunque en estos últimos países también se dejan sentir los efectos perversos del ADPIC. El peligro lo presentan sobre todo las grandes compañías farmacéuticas y las que se dedican a la manipulación genética, que agravan la llamada tragedia de los bienes comunes.
Por ejemplo, las compañías farmacéuticas se oponen frontalmente al uso de medicamentos genéricos, es decir, aquellos medicamentos que tienen una composición o principios activos similares a los de marcas registradas pero a un coste mucho menor. Estos medicamentos son producidos en su mayor parte por países en vías de desarrollo para hacer posible que personas con bajos recursos económicos puedan acceder a tratamientos contra el SIDA u otras enfermedades graves. La razón principal que arguyen las compañías farmacéuticas es que si se permite la producción de genéricos el incentivo hacia la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos quedaría roto. Sin embargo, como bien apunta Stiglitz, las farmacéuticas invierten mucho más en publicidad o medicamentos relacionados con el estilo de vida (crecimiento del cabello, impotencia masculina, etc.) que en otros medicamentos que prevengan o curen enfermedades, y aún menos en aquellas enfermedades que más se dan en los países pobres como la malaria o la esquistosomiasis, con lo que esa excusa es inaceptable.
Una ley internacional de patentes tan extensa y favorable hacia los intereses corporativos como el ADPIC crea monopolios sobre áreas de conocimiento que lejos de estimular el desarrollo y la investigación, lo que hace es reforzar el carácter lucrativo de la mayoría de los proyectos de investigación. La disyuntiva que se les presenta a las corporaciones es la siguiente; se investiga e invierte tiempo y dinero en pequeñas variaciones de medicamentos ya conocidos que creen nuevas patentes y/o en medicamentos relacionados con estilos de vida, o se hacen esfuerzos para encontrar medicamentos que salven o mejoren las vidas de millones de personas aunque tengan bajos recursos económicos y/o vivan en los países menos desarrollados. Con los incentivos que crea el ADPIC la primera opción es la que prevalece, con lo que hay que crear otros incentivos y elementos de disuasión para que la balanza no se decante solo del lado del puro beneficio económico.
En 2001 el gobierno de los Estados Unidos no dudó un momento en amenazar a Bayer con hacer caso omiso de su patente sobre Cipro, el antídoto más efectivo conocido contra el ántrax, con lo que Bayer tuvo que ceder en sus pretensiones. Esta medida fue tomada porque se creyó que la emergencia lo requería, sin embargo cuando países en vías de desarrollo intentan resolver sus propias emergencias y crisis causadas por enfermedades como el SIDA, las farmacéuticas con el apoyo de los gobiernos occidentales se niegan a que usen el mismo derecho que los Estados Unidos, lo que equivale a firmar la pena de muerte (lenta y dolorosa) de cientos de miles de personas.
En el mundo académico, el hecho de que no existan derechos comerciales de la propiedad intelectual no significa que el incentivo a la investigación desaparezca. Imaginemos, como dice Stiglitz, que cada vez que a un investigador en un laboratorio o a un matemático se le ocurre una idea vayan a la oficina de patentes con un abogado para registrarla. Se dedicaría más tiempo a cuestiones legales que a la investigación en sí misma. Las corporaciones ignoran esta cuestión totalmente, y además se valen del conocimiento generado por los/as investigadores/as que está a disposición de todo aquel que lo necesite, con lo que dejan ver su lado más hipócrita; ellos se valen del conocimiento generado por otros pero nadie se puede valer del conocimiento generado por ellos.
Las farmacéuticas no dudan tampoco en utilizar plantas medicinales y conocimiento tradicional de zonas y países tropicales para crear medicamentos que luego patentan creando un monopolio sobre su uso, lo que equivale a robar descaradamente ese conocimiento tradicional. A este hecho se le ha llamado piratería biológica. Uno de los casos más conocidos fue el del intento de patentar en los Estados Unidos la cúrcuma (azafrán de las indias) por sus propiedades curativas. La patente se otorgó pero tras años de litigios judiciales finalmente se revocó, lo que costó un tiempo y un dinero muy valiosos para un país en desarrollo como para desperdiciarlo de esta manera.
También está el asunto de los organismos genéticamente manipulados (OGM) y de las grandes compañías que intentan forzar su implantación por todo el mundo, como es el caso de la archiconocida Monsanto. En este caso, se utiliza el ADPIC como una especie de caballo de Troya para meter por la puerta trasera los OGM en los mercados de todo el mundo. Con la (patética) excusa de que los OGM pueden solventar las crisis alimentarias y el hambre de los países más pobres (como si a estas multinacionales les importase el bienestar de los seres humanos), compañías como Monsanto intentan ganarse la confianza de la gente. Hay que recordar que esta compañía fue la que produjo el agente naranja que fue utilizado en Vietnam por el ejercito americano como defoliante causando muerte y destrucción a escalas pocas veces conseguidas.
Para acabar, solo apuntar que una de las más importantes y valiosas facetas de la vida es el conocimiento. Toda iniciativa individual o colectiva que resista la comercialización de esta área de interacción humana es más que bienvenida, aunque sea simplemente porque nos hace más libres y más humanos.
domingo, 30 de marzo de 2008
Cómo hacer que funcione la globalización, Joseph Stiglitz
Hay un antes y un después de Joseph Stiglitz en lo que a la lucha por una globalización más justa e igualitaria se refiere. La razón de ello no es la carencia de buenos argumentos, conocimiento empírico y alternativas a la sabiduría convencional en materia económica, no, la razón es simplemente que debido a los antecedentes de Stiglitz, aquellos que sustentan la llamada sabiduría convencional no pueden ya desestimar de manera seria los argumentos alternativos calificándolos de radicales, disparatados, utópicos, etc. Joseph Stiglitz es premio nobel de economía, fue principal economista del Banco Mundial y jefe de los asesores económicos durante el mandato del presidente Clinton. No es que no hubiesen economistas opuestos al modelo neo-liberal reinante en nuestros días, haberlos haylos, pero el currículo de Stiglitz aporta un peso y una autoridad a dichos argumentos alternativos que hasta hace poco eran impensables.
En Cómo hacer que funcione la globalización Stiglitz presenta, tras una serie de libros y trabajos en los que señalaba las deficiencias del modelo neo-liberal, alternativas posibles y realizables. Su extensa experiencia como académico, consejero gubernamental y alto directivo en organizaciones internacionales hacen que Stiglitz haya llegado a un nivel de comprensión de la problemática del desarrollo y la cooperación internacional que muy pocas personas poseen en estos campos. Pero no hay que llevarse a engaños, Stiglitz no forma parte del llamado movimiento anti-globalización. Como el título del libro indica, él es partidario de la globalización, pero no del modelo imperante sino de un modelo alternativo más justo, igualitario y sobre todo más receptivo a las necesidades de los países en vías de desarrollo que representan a la inmensa mayoría de la población mundial.
Además, Stiglitz hace un esfuerzo importante para que el libro se accesible no solo a aquellos versados en estos temas, sino también a todos aquellos que tengan interés o preocupación por las evidentes disfunciones del sistema actual. Para cada asunto específico, Stiglitz presenta argumentos que reflejan primero ambos lados del debate, y después entra en detalles sobre cómo hacer que los efectos (normalmente) perversos de la globalización se tornen en benéficos tanto para los países en vías de desarrollo como para los ya desarrollados.
Otro mundo es posible y necesario incluso en el caso de que la famosa promesa del modelo neo-liberal -según la cual todos terminarán beneficiándose de la (ultra) liberalización- sea utilizada como excusa a las disfunciones del sistema económico reinante. El modelo neo-liberal asume que siempre va ha haber ganadores y perdedores, pero el mito del goteo de la riqueza desde las clases privilegiadas y las élites hacia aquellos con menos recursos no es más que una quimera. El efecto del goteo casi nunca llega a realizarse, e incluso menos en los países menos desarrollados, con lo que aquellos que salen perdiendo, la mayoría, perciben que la globalización no hace más que dañarlos. De seguir los dictámenes de los neo-conservadores y fundamentalistas de mercado, como los llama Stiglitz, vamos a ver solo un refuerzo de la tendencia actual, es decir, países ricos con gente pobre, un empeoramiento de la tragedia de la inmigración ilegal y un deterioro exponencial del medio ambiente, con los consecuentes conflictos y tragedias que todo ello conlleva.
lunes, 12 de noviembre de 2007
El león de la Zarzuela
Los medios de comunicación parecen haber obviado un par de matices importantes en su relato del incidente. En primer lugar todos hablan de los continuos "insultos" y/o descalificaciones de Hugo Chávez a Aznar, pero nadie parece preocuparse porqué y cómo se iniciaron esas acusaciones de Chávez. Creo que es un matiz importante, ya que de lo contrario la cosa queda como que el que tuvo el exabrupto fue Chávez interrumpiendo un discurso ya iniciado por Zapatero. En segundo lugar, está el asunto del intento de golpe de Estado en Venezuela contra Chávez en 2002. Prácticamente en ningún medio explican el papel de Aznar en aquella intentona de golpe de Estado, y si lo hacen (como en el país), es indirecta y brevemente a través de los comentarios de Llamazares quien hizo alusión al fallido golpe de Estado del 2002. El ministro de exteriores Moratinos ya hizo hace un tiempo alusión a este problema diciendo "en el anterior Gobierno, cosa inédita en la diplomacia española, el embajador español recibió instrucciones de apoyar el golpe, cosa que no se va a repetir en el futuro. Eso no se va a reproducir, porque nosotros respetamos la voluntad popular" (publicado en el mundo).
Quizás las formas y la oportunidad de las palabras de Chávez, que a veces padece de verborrea incontenible, no fuesen de lo más adecuado, pero eso no quita dos cosas. Una que Aznar tuvo un papel en el intento de golpe de Estado en Venezuela en 2002. Para comprender el alcance del asunto solo basta imaginar el trato que hubiese recibido en España cualquier mandatario de otro país que hubiese apoyado el golpe de Estado de Tejero el 23F del 81. Como segunda observación, sinceramente creo que si alguien tenia que haberse callado ese era el rey, a no ser que le hubiesen escrito el "porqué no te callas" en un un papel. Si prefiere hablar públicamente y expresar sus opiniones personales debería abdicar, renunciar a la corona y presentarse a las elecciones de presidente de la República española.
lunes, 8 de octubre de 2007
El Relojero Ciego
El título del libro hace referencia al argumento del teólogo inglés del siglo XVIII William Paley sobre la supuesta imposibilidad de la existencia de seres complejos sin que exista detrás la mano creadora de un ser superior. Paley escribió su famosa tesis en una obra titulada "Teología Natural" y lo hizo antes de que Darwin entrase en escena, lo cual le otorga cierto valor según Dawkins, ya que Paley parece compartir con ambos la admiración y casi el sobrecogimiento con respecto a la abrumadora y bella complejidad que nos muestra la naturaleza. La mano creadora del reloj y de todas los seres y cosas complejas en la tierra son, según Paley y los creacionistas, obra del supremo creador de todas las cosas. Sin embargo está más que demostrado hasta el momento, gracias a Darwin y sus sucesores, que la selección natural es el verdadero relojero, y como dice Dawkins, es ciego, inconsciente, no tiene previsión alguna, y es la única explicación sobre la existencia del aparente propósito que presentan las muy complejas y diferentes formas de vida de nuestro planeta.
Hay algo en los argumentos de Dawkins que me llama poderosamente la atención, y es el continuo paralelismo que hace entre las tecnologías de la información (en particular en lo que concierne al almacenamiento de datos) y la transmisión de información genética que los seres vivos utilizamos en el proceso de reproducción. También utiliza bastantes analogías similares en cuanto al funcionamiento de nuestros sentidos, nuestro cerebro y sistema nervioso. No es que Dawkins equipare ambos fenómenos en nivel de complejidad, obviamente nuestro sistema de almacenamiento y transmisión de información es muchísimo más complejo, pero el principio parece ser el mismo. Sus experiencias con modelos basados en programas informáticos parecen haber ayudado a Dawkins a apreciar mejor el papel central de la herencia genética como la clave del proceso evolutivo. El libro fue escrito en 1986 y es curiosos ver el uso que hace de términos como floppy disk, y como utiliza analogías con su ordenador de 64 Kilobytes; desde luego ha llovido mucho desde entonces y las tecnologías de la información han "evolucionado" enormemente.
Hacia el final del libro Dawkins hace frente a la famosa disyuntiva evolución/creación. Bastantes de los argumentos que utiliza son los que posteriormente utilizó en "The God Delusion", aunque de una manera algo más diluida ya que ese libro no se centra en la temática de la selección natural y la evolución. Me gusta mucho como matiza la cuestión de cómo explicar las formas complejas de vida que hoy existen. Queda bastante claro que la única explicación plausible a esa complejidad es el lento cambio acumulativo que ha producido la selección natural y la mutante transmisión de información genética. Pero la cosa no está tan clara en cuanto a las originarias y extremadamente simples formas de vida que produjeron la vida compleja que hoy vemos. ¿Como pudo producirse el cambio de formas simples de vida a formas auto replicantes (gracias al ADN) con la capacidad de mutar y adaptarse a su entorno? Esta es una pregunta fundamental que Dawkins afronta sin complejos y responde brillantemente, aunque a veces cuesta sudores seguirlo. Los conceptos importantes sin embargo se entienden bien, los matices y ciertas teorías son más duras de asimilar completamente para alguien ajeno a estos campos de la ciencia. Al final se siente uno como si hubiese hecho una maratón mental, y como dijo un crítico, más vale ponerse las zapatillas de deporte mentales porque Dawkins, a pesar de su capacidad y claridad argumental, no ofrece lectura masticadita a sus lectores.
viernes, 5 de octubre de 2007
Solidaridad interconstitucional
A nadie se le ocurriría hacerle el mismo tipo de comentarios, de los que somos objetos los susodichos grupos físicos, a otros grupos tales comos los (muy)gordos, (muy)bajitos. Por alguna razón que desconozco, tales comentarios serían tomados como insultos. Así por ejemplo, decirle a un bajito "oye con lo enano que eres no te tienes que agachar para recoger cosas del suelo, ¿no?, o "joder tío estás tan gordo que casi no puedes pasar por las puertas", etc, etc. Sin embargo los delgados y altos estamos expuestos a este tipo de comentarios diariamente. Conozco mejor, por mis "largos" años de experiencia, los comentarios a que sufrimos la gente alta, aunque gracias a una amiga delgada supe que ella es víctima de comentarios que la hacen sentir bastante incomoda a veces. Por otro lado, soy muy consciente de mi constitución física, la acepto y me doy cuenta de sus peculiaridades, pero eso no creo que justifique el ser objeto de la burda burla de tanto lelo/a que anda por ahí suelto.
Por poner algún ejemplo de esos comentarios a los que me refiero y que se suponen graciosos, que os parece; tu jugarás al baloncesto, ¿no?, o ¿que tiempo hace por ahí arriba?, o ¡cuidado con el quicio!, ¿que te dieron de comer de chico?, o cuando te llegue la comida al estómago yo ya habré hecho la digestión. Estos son los más maníos y pesados, pero después están los que son un poco más insultantes, como ¡eres más largo que un día sin pan!, o ¡más largo que una meá cuesta abajo!, o que simplemente se refieran a uno como "el largo". Para más inri suelen acompañar a los comentarios unas risotadas forzadas o algún palmetazo en la espalda. Los hay incluso que buscan la complicidad de otros, quizás como signo de que de alguna manera sabe en su fuero interno que acaba de decir una estupidez y busca en el apoyo de otros para disimular su vergüenza.
He de admitir que cuando alguien gasta una broma bienintencionada y original soy el primero en reírme, e incluso intento añadir alguna broma de mi propia cosecha. No me obsesiona el asunto, y sinceramente después de tantos años me da bastante igual todo esto, pero me resulta curioso el que sea aceptable decir ciertas cosas a los altos y a los delgados que aplicado a otras constituciones físicas sería insultante. Uno desarrolla con el paso de los años una especie de sexto sentido que sirve para saber cuando alguien está siendo simplemente un lorito que repite la típica broma insulsa, o bien se quiere reír a costa de uno, o bien simplemente se le ocurre un comentario ingenioso.
Los comentarios del ultimo tipo los acepto gustosamente, los dos primeros, o bien me dejan indiferente, o me hacen pensar que el que lo dice es un lelo/a e intento responder de alguna forma para que sepan que no tienen la más mínima gracia. A veces, la mejor técnica es la de responder al comentario/pregunta con una respuesta que se equipare a ella en el nivel de absurdo. Es una técnica profesada bastante por el amigo Barea, que en una de sus magistrales respuestas a la absurda petición de una señora, que quería que cantásemos el Macarena de Los del Río en la boda del amigo Arfonsillo, respondió "lo siento señora pero yo no tengo estudios". La señora se quedó estupefacta, muda y no nos volvió a dirigir la palabra ese día. La única que se me ocurre para cuando me hacen la pregunta "tu jugarás al baloncesto, ¿no?" es algo que solía decir mi padre y que seguro que deja atónito a cualquiera; "no, a mi no me gusta el baloncesto porque marcan muchos goles". De todas maneras, hay que ser rápido e imaginativo para utilizar dicha técnica, y en los momentos en los que no se me ocurre algo de ese tipo simplemente echo una media sonrisa falsa con la que intento expresar mi más absoluto hartazgo de ese tipo de comentarios (y comentaristas) y a la vez transmitir la poca originalidad, o más bien necedad, de la persona que lo arroja.
martes, 2 de octubre de 2007
Silvretta Hochalpenstrasse
Así que me he planteado el siguiente reto; "Antes de estirar la pata he de subir el Silvretta hochalpenstrasse este de los cujons porque si no no me voy tranquilo a criar malvas". ¿Se apunta alguien?
martes, 25 de septiembre de 2007
The God Delusion, Richard Dawkins
Dawkins hace una disección de las diferentes corrientes creacionistas, teístas, panteístas, deístas y ateas, las cuales presentan una diversidad en visiones y actitudes que a uno lo dejan perplejo. Por ejemplo, Einstein ('acusado' a menudo de haber creído en el dios judeo-cristiano) entraría en el saco panteísta - que es la doctrina de quienes creen que la totalidad del universo es el único Dios. Parece que Einstein tenia algún tipo de "sentimiento religioso cósmico", que incluso parece que ni él mismo podía dilucidar. Sin embargo en el mayor, y potencialmente peligroso, saco teísta - creencia en un dios personal y providente, creador y conservador del mundo - se puede encontrar a especímenes como Osama bin Laden, G.W Bush, la madre Teresa o las monjas carmelitas descalzas.
Dawkins representa el espectro (d)teísta-ateísta en una lista de siete posibles interpretaciones sobre la cuestión de dios:
- Teísta convencido. Probabilidad de la existencia de dios a 100%. Según C.G Jung, "no creo, sé".
- Probabilidad muy alta, pero inferior a 100%. Teísta de facto. "No tengo absoluta seguridad, pero creo ardientemente en dios y vivo mi vida asumiendo que existe".
- Probabilidad mayor del 50% pero no muy alta. Técnicamente agnóstico pero con tendencias teístas. "No tengo certeza pero tiendo a creer en dios".
- Exactamente 50%. Agnóstico completamente imparcial. "La existencia o no existencia de dios son equiparables".
- Inferior al 50% pero no muy baja. Técnicamente agnóstico pero con tendencias hacia el ateísmo. "No sé si dios existe pero tiendo a ser escéptico".
- Probabilidad muy baja, pero no llegando a 0%. Ateo de facto. "No tengo certeza absoluta pero pienso que dios es altamente improbable".
- Ateo convencido. "Sé que no hay dios con la misma convicción que Jung 'sabe' que lo hay".
Quizás, el único "punto débil" que observo en los argumentos, por otro lado demoledores, de Dawkins, es la escasa referencia que hace a los factores político-económicos en relación con los efectos perniciosos de la religión. Dawkins los menciona por ejemplo en conexión con los problemas de Irlanda del Norte, del conflicto Israelo-palestino o con la "guerra" contra el terrorismo. Sin embargo, creo que para abarcar todos los ángulos de analisis que afectan estos fenómenos Dawkins tendría que ser, no solo el increíble científico que es, sino ademas un magnífico politólogo, sociólogo, economista y filosofo. Pero esa "carencia" se puede suplir leyendo a otros magníficos intelectuales en esos campos que ofrecen esos ángulos diferentes para así poderse construir una visión mas amplia y equilibrada. Aun así el libro es un disfrute continuo, e incluso cuando toca temas relativos a la biología, la física, astronomía y la química, lo hace de una manera muy accesible para los que carecemos de ese conocimiento.
jueves, 13 de septiembre de 2007
¿Y yo qué puedo hacer?
Cuantas veces habré escuchado la pregunta que encabeza esta entrada. Creo que es un síntoma claro de la impotencia que la mayoría de la gente siente ante el devenir de fenómenos y tendencias como el sistema económico y político, la inmigración, la pobreza en el mundo, las guerras, etc. Sin duda, yo mismo me la he hecho durante mucho tiempo, y aun le doy vueltas a la cabeza para ver si se puede hacer algo más, aunque sea un poco, en nuestra vida cotidiana. El objetivo es tomar conciencia de nuestras acciones y del impacto que tienen y pueden tener, y así tratar de encaminar nuestra actividad hacia fines más beneficiosos y duraderos para la mayoría de los seres humanos y para el ecosistema. Aquí propongo una serie de iniciativas que en casa intentamos seguir, y en las que tenemos la esperanza de poner nuestro granito de arena en cuanto a mejorar nuestro impacto en la sociedad y en el medio ambiente. Sin duda habrán más cosas que se pueden hacer, e incluso siempre se puede hacer un mayor esfuerzo de coherencia y consistencia, así que a cualquiera que se le ocurra cualquier otra iniciativa por favor que no se quede sin compartirla, inclúyela en los comentarios.
- Apoyar a las cooperativas de todo tipo. Sus fines son menos egoístas, su funcionamiento democrático, tienen un impacto más positivo en la sociedad. A diferencia de las grandes empresas cuyo fin exclusivo es aumentar los beneficios de los ejecutivos y accionistas, considerando todo lo demás como meros factores de producción en la ecuación del crecimiento económico.
- Comprar productos biológicos, de comercio justo y de producción local. Habría que apoyar iniciativas que primen la calidad por encima de la cantidad, incluso si hay que pagar un poco más. Suelen ser productores pequeños y no las grandes compañías alimentarias, cuyo objetivo es maximizar beneficios para los accionistas, las que se preocupan más por producir productos de bajo impacto ambiental, saludables y con vocación igualitaria. El comercio justo ayuda a los pequeños productores de los países más pobres a que obtengan precios más acordes con su trabajo, es decir a no ser explotados por las multinacionales y el mercado.
- Abrir cuentas bancarias y/o invertir en fondos que garanticen inversiones sociales no especulativas. De esta manera se le manda un mensaje a la banca y a los principales inversores por el que se deja claro que queremos saber en que se utiliza nuestro dinero y que por lo tanto no queremos que lo utilicen en oscuras operaciones financieras de carácter especulativo, poco éticas y que tanto condicionan las economías de los gobiernos y de los ciudadanos.
- Mantenerse informado sobre la actualidad política nacional e internacional. La ignorancia y el desinterés de los ciudadanos se encuentran entre las principales causas por las que los que abusan del poder y tienen motivaciones egoístas y desconsideradas pueden hacer y deshacer a su gusto. Igualmente son la raíz de los sentimientos de impotencia y descontento que pueden tener consecuencias desastrosas en nuestras sociedades.
- Elegir bien las opciones políticas por las que se vota. Votar por opciones políticas que tengan programas acordes con un sistema menos basado en el crecimiento económico puro y duro, que se preocupen por la igualdad, la redistribución de la riqueza y la solidaridad social a escala nacional e internacional, respetuosos de la pluralidad ideológica, religiosa, cultural.
- Intentar consumir menos y mejor. No dejarse llevar por las tácticas mercantiles conducentes a consumir más y más para así poder sostener lo insostenible, es decir, el crecimiento constante de las industrias y de los beneficios de sus accionistas. Un ejemplo claro es el de la industria automovilística. Ya no les basta que todo el mundo tenga coche, también quieren que en cada familia haya más de un coche y además que se cambien los coches cada año, dos años, para así seguir creciendo y produciendo beneficios para los ejecutivos y accionistas.
- Participar en la manera de lo posible en iniciativas de intercambio, sin animo de lucro, de conocimiento y de trueque de cualquier tipo. Intentar aprovechar y participar en iniciativas como Wikipedia, Mozilla, Itrain Online, y los cursos que algunas Universidades ofrecen de manera libre. El conocimiento debería ser libre y gratuito para todos, y no basado en las reglas de mercado que tantas desigualdades e injusticias crean. En principio, este tipo de iniciativas no han de ser negativas para las economías, ya que si se descomercializan sectores como los mencionados significa que las personas tendremos menos necesidad de gastar y por lo tanto también de ganar menos dinero.
- Intentar reducir nuestro impacto ambiental. Reciclar, ahorrar energía, usar medios de transporte común, caminar e ir en bici a los sitios en la medida de lo posible.